Hago pan casero desde hace 45 años. Hace dos años, mis muñecas empezaron a dolerme después de solo 10 minutos de amasar, y tuve que dejarlo. Mis nietos me preguntaban cada semana: "Abuela, ¿cuándo vuelves a hacer pan?"
Mi hija me la regaló para mi cumpleaños. Pongo 1 kg de harina, levadura, agua, añado la sal al final — y en 10 minutos tengo una masa suave como antes.
El domingo pasado preparé pan para 14 personas en la comida familiar. Los niños preguntaron si venía del horno.El regalo más hermoso que jamás haya recibido.